CASA LÁZARO CÁRDENAS

El 30 de noviembre de 1934, al jurar como presidente de la República, Lázaro Cárdenas escribió en sus apuntes: “determiné no vivir en el Castillo de Chapultepec, que ha venido sirviendo de residencia al presidente de la República, para que el público pueda visitarlo con toda libertad. Un 95% de la población no conoce el interior del castillo, que es un gran atractivo por su ubicación y sus antecedentes históricos”. De esa decisión surgió la residencia oficial de Los Pinos, así como la conversión del alcázar de Chapultepec en el Museo Nacional de Historia, uno de los espacios más admirados y visitados del país desde su inauguración hasta el día de hoy. Esta casa, austera y funcional, conocida como rancho La Hormiga, fue adaptada para convertirse en la residencia oficial y la habitaron el general Cárdenas y sus dos sucesores.

La casa conserva el nombre del general Cárdenas, ya que fue él quien la eligió y diseñó su adaptación. En esa misma época, el espacio entorno y la propia residencia adquirieron su nombre actual, pues La Hormiga no le parecía a Cárdenas un nombre adecuado para la residencia oficial. Por ello, el expresidente le llamó Los Pinos, para recordar también la finca michoacana donde años atrás conoció a su esposa, doña Amalia Solórzano. En esta casa, el expresidente Cárdenas concibió y redactó los principales decretos de su gobierno, entre los que destacan los que entregaron a los trabajadores del campo 22 millones de hectáreas, y el que restituyó a la nación su riqueza petrolera, el 18 de marzo de 1938.